
OK, injusto hubiera sido que llamara a todo el mundo a escribir sobre sus mejores y peores experiencias en algún medio social y yo no escribiera nada, así que ahora les voy a contar una buena y una mala vivencia por estos lugares.
Comienzo por la buena.
Hace algo más de 20 años atrás, -siendo aún adolescente, miren si estará lejos- yo tocaba el saxo en un grupo en Buenos Aires y luego de un par de años lo abandoné para seguir en otras direcciones.
Con el correr del tiempo gran parte del conjunto de gente que rodeaba aquellas experiencias (salir de gira, grabar, tocar en vivo, ensayar, etc...) se fue desintegrando no sólo en los encuentros físicos, sino también en mi “presente mental”.
Harán escasos 2 años, dando vueltas por Last.fm, me encuentro con una chica que ahora tendrá 22 años y que se reconocía fanática de aquella banda. Sin decir quién era yo, le pregunté primero de qué se trataba, qué tipo de música hacían y luego porqué le gustaba tanto.
Más allá de sus respuestas, lo que me sorprendió apenas localicé a esta usuario fue cómo había podido romper tantas barreras gracias a la estructura social de Last.fm: en primer término pude relacionarme con una chica cuya distancia cronológica -y territorial- es muy grande sin que el encuentro físico marcara o limitara nuestra interacción, en segundo lugar alguien a quien no conocía me estaba explicando a mí algo que yo mismo había hecho hacía 1000 años atrás y en tercer lugar me transmitió lo que sentía con aquella música como nunca nadie que la hubiera escuchado lo había hecho: como a un amigo (cuando alguien toca y alguien escucha se da una suerte de distancia, muchas veces autoimpuesta por quien escucha, que hace que la relación entre ambos esté viciada de “demasiado respeto” o algo así).
Entonces, lo bueno lo sintetizo en: gracias a un soporte social pude tomar contacto con un CONOCIMIENTO EMOCIONAL, que hasta ese momento había experimentado sólo en relaciones físicas con gente a la que conocía; JAMAS CON DESCONOCIDOS.
Continúo por la mala.
Siguiendo con lo autoreferencial, hace unos 4 años decidí volcar todos mis bookmarks de recursos de diseño a un site, dividirlo en categorías e irlo completando con el paso del tiempo.
El site se llamó The Rank (ya que “rankeaba” de 1 a 5 cada enlace según su utilidad) y fue más un capricho que cualquier otra cosa; me refiero a que jamás pensé en monetizar ese proyecto... sólo enlaces en mi opinión útiles para diseñadores (aún existe, aunque hace muuuuucho tiempo que no lo actualizo:
the rank).
Como ya estaba hecho y el único que utilizaba esa plataforma era yo -situación un poco ridícula-, decidí comunicar en foros específicos de diseño la existencia de The Rank (aún no había redes sociales verticales como hoy las entendemos).
El site está en inglés por lo que comencé a hacer circular la información de su existencia tanto por foros de habla inglesa como también por otros hispanoparlantes.
Lo que me sorprendió muchísimo es que los usuarios de sites americanos o ingleses me agradecían mucho el dato y el esfuerzo de haber compilado toda esa información (libre de publicidad), pero los usuarios hispanoparlantes (foros mejicanos, españoles, colombianos, etc) por cada “gracias por la información” me acusaban de “autobombo”, de “autopromoción” y hasta de SPAM (¡¿?!)
Hace muy poco tuve una experiencia algo similar en meneame.net, donde un usuario desde el anonimato de un apodo me “advertía que no me hundiera y borrara” la entrevista que le había hecho al creador de Jisko aquí mismo en el Club.
Lo que elaboro de todo esto (que a pesar de ser situaciones no muy agradables igual enseñan y mucho) es que: hay sociedades más maduras que otras, que hace más tiempo que USAN los medios sociales y ya conocen profundamente su operatividad, que tal vez la horizontalidad y la carencia de centro sea mejor recibida en algunos entornos culturales que en otros y que el hecho de poder opinar y categorizar información no significa que cada uno de nosotros se pueda comportar como un tirano; la idea es precisamente la opuesta: NO MÁS DUEÑOS DE LA OPINIÓN.
Como síntesis total de lo mejor y de lo peor en los medios sociales, creo que lo bueno es MUY bueno, y lo malo (recuerdo aquí lo que apuntó Rafa en su artículo de este evento sobre el “poke”) es sólo TRANSITORIAMENTE malo; a mayor madurez por nuestra parte en estas plataformas y matrices de pensamiento, lo bueno será aún mejor y lo malo (al menos esto que apuntamos) tenderá a desaparecer...
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