
El de la arquitectura social es un concepto cada vez más presente y con el que daremos cada vez más a menudo.
Por eso es oportuno responder ahora: ¿Qué es la arquitectura social?
Existen básicamente 3 componentes de esta idea:
1-
Los individuos
2-
Las redes sociales
3-
Los mercados
1- Los individuos.
Son los autores de contenido original, tomado éste desde la óptica más amplia posible. Me refiero a que no debemos pensar sólo en quien escribe algo que jamás se haya escrito o graba un vídeo absolutamente novedoso; el contenido social no puede ser medido con los mismos estándares de originalidad que el tradicional contenido generado por “expertos” o profesionales.
Si alguien postea en Twitter algo como “
Ufff! estoy de lunes!!!” está introduciendo contenido original.
2- Las redes sociales.
Conformadas principalmente por lectores activos, quienes incrementan el valor del contenido original completándolo, contextualizándolo y contrastándolo.
Esto lo hacen fundamentalmente escribiendo comentarios y a través de “gestos” (me encanta esta expresión) tales como etiquetar ese contenido en plataformas de marcadores y noticias sociales, enlazando ese contenido a futuros artículos generados por ellos, y haciéndolo circular por la red bajo recomendaciones virales.
3- Los mercados.
Representados básicamente por las plataformas sociales, a las que en este contexto de la arquitectura social se las llama “motores de significado” (engines of meaning).
Para comprender mejor este concepto pensemos en un servicio como del.icio.us, estructurado en torno a la idea de folksonomía, en donde son los usuarios quienes etiquetan y catalogan el contenido.
Gracias a este motor de significado somos capaces de dar con contenidos que previamente a su existencia nos hubiera resultado imposible; esto es así porque la cantidad de ejes semánticos que atraviesan en estas plataformas a los contenidos es mucho mayor que cuando se sometían a una sola taxonomía. Sin ir más lejos este mismo artículo que estás leyendo ahora, podrá ser recuperado vía tags como “arquitectura social”, “contenido original”, “gestos” o “motores de significado”, mientras que en el pasado enciclopedista si alguien decidía que esto tenía que ver con “comunicación”, debías ir primero a esa categoría y de allí a las subcategorías que se abrieran hasta llegar aquí.
Lo que hacen los usuarios gracias a los motores de significado es re-significar el contenido, potenciarlo, enriquecerlo desde el punto de vista semántico.
Estos motores están hoy en pañales y representan uno de los campos con mayor potencial de crecimiento en los medios sociales; pensemos un segundo TODO lo que no puede ser rastreado con palabras, TODAS las palabras que aún no existen en referencia a detalles de cosas que algún día serán cosas en sí mismas.
Pongo un ejemplo: ¿es hoy efectiva realmente la búsqueda de música a partir de palabras? En mi opinión, no. Ahí hay un campo en donde los motores de significado deben mejorar...
OK, ya tenemos las partes constitutivas de la arquitectura social y definidas las funciones de cada una de ellas.
Ahora veamos porqué la dinámica social que se da gracias a esta arquitectura cambia la forma de pensar y concebir las aplicaciones.
Juzgada de forma descontextualizada, totalmente aislada, una aplicación puede ser definida como un conjunto de funciones. Pongamos un ejemplo:
Creemos una aplicación web para manipular las fotos que subimos y luego compartimos en grupo. Digamos que tiene 3 grandes funciones:
a- nos permite escalar y rotar la foto
b- nos permite aumentar la resolución hasta hacerla imprimible en alta calidad
c- nos permite eliminar impurezas y “limpiar el cutis”
Esa es nuestra aplicación, con 3 funciones de las cuales 1 es básica y 2 son bastante novedosas y avanzadas.
Imaginemos que nosotros, los desarolladores de dicha aplicación, pensamos que de todas las funciones la tercera será la “función estrella”, puesto que decimos “la gente, dentro de un contexto autoexpositivo, querrá que los demás lo vean lo mejor posible”.
Al lanzar esa aplicación para que la utilicen los usuarios, pronto descubrimos que, como nosotros enfatizamos en la comunicación la tercera función, efectivamente es la más utilizada, pero al poco tiempo, y debido a un factor impredecible (cada vez más y más madres y padres suben y comparten las fotos de sus bebés, por ejemplo), la función más utilizada es la segunda, la que posibilita al usuario subir una foto en baja resolución y mediante un algoritmo de interpolación de pixeles, volver la foto imprimible. Todos los padres envían las fotos de sus bebés a sus familiares y amigos y éstos quieren imprimirlas (...y los bebés, por otra parte, tienen un cutis PERFECTO).
Aquí vemos claramente cómo la arquitectura social modifica a la aplicación original -y fundamentalmente a la forma de pensar en ella- recontextualizándola y “revalidándola” dentro de la red social y de los usos del grupo.
En este contexto, dentro de esta arquitectura social es que estamos ahora.
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