
El principal problema de la masividad es el automatismo.
Éste no es exclusivo de lo masivo, perfectamente se da en procesos eminentemente individuales, como por ejemplo, una rutina personal.
Si todos los días hago lo mismo (hablo de hacerlo yo sólo, no en relación con otros), como levantarme a la misma hora, realizar más o menos las mismas tareas y transitar los días sin mayor cambio, tiendo a hacer las cosas de manera automática. Es como si el cuerpo actuara solo, sin necesidad o asistencia de la mente.
Pero cuando un proceso, costumbre, forma se vuelve masivo, mucha gente parece hacerlo “porque lo hacen todos”; a esto me refiero con que uno de los problemas de la masividad es el automatismo.
Por mi profesión -o tal vez debería decir por mi forma de ser, que algún día encontró una profesión afín- tengo identificado al automatismo como a un enemigo; imaginen si cayera en la rutina de “generar una idea”... en muy poco tiempo ya no serían diferentes unas de otras, con lo que la creatividad desaparecería.
Por eso ahora me estoy preguntando porqué las cosas se tornan sociales a través de los social media; no me sirve la explicación de que “todos se meten en Facebook o en Twitter porque... todos se meten”.
Eso equivaldría a decir: “¿Dónde va Vicente?, donde va la gente”, es decir, Vicente es idiota.
La experiencia de buscar información o gente se vuelve social, la experiencia sexual se torna social, la captura de noticias, las estrategias para conocer gente nueva, la publicidad, las relaciones públicas, la educación, los juegos, la experiencia del lugar geográfico, la identidad, la política, la música, la opinión, los hábitos de consumo, nuestras colecciones culturales... nuestra cultura en su conjunto se torna social cada día.
Y se me ocurre practicar una explicación: o transformamos nuestra cultura en social o no podemos seguir adelante.
Realmente creo que hemos tocado un techo en muchísimos campos, y sólo transformándolos en sociales es como ese techo puede ser roto, superado.
Pienso en la búsqueda y catalogación de información; ¿alguien acaso supone que con la producción cultural que hay hoy es sostenible cualquier tipo de taxonomía tradicional? La folksonomía se presenta como un modelo de solución a este problema.
Pienso en el descubrimiento de lugares turísticos de interés (de interés para mí y para otros cuatro tipos en todo el mundo); ¿alguna compañía hubiera pensado en nosotros para generar un paquete a medida?
Pienso en la explosión del contenido sexual; imaginemos que a alguien le gustan las mujeres de entre 35 y 50 años con sobrepeso, tatuajes en la espalda y castañas; ¿Playboy hubiese sacado alguna vez un número basado en este tipo de personas?
La cultura se vuelve profundamente social para poder seguir adelante, para dar respuesta y tratamiento a dos cosas fundamentalmente: a lo muy grande y a lo muy pequeño.
Lo muy grande es tratable de forma social cuando no lo es de las formas verticales tradicionales (pensemos en los enormes volúmenes de información); lo muy pequeño es posible gracias a que al socializar los procesos quienes se encargan de darle solución son agentes que están en esa misma escala: otras personas (me refiero a la generación de contenido y soluciones super específicos, necesitado y buscado tal vez por 200 personas en todo el mundo).
Creo que todo aquello que parece no tener solución centralizada (pienso en el conflicto en medio oriente, en los problemas contra grupos terroristas o en la pobreza, por ejemplo), tal vez recontextualizándolos en el marco de la nueva cultura social podrían entenderse de otra manera, hallar un nuevo tratamiento.
Esta es la razón de ser misma de este Club; ¿podría alguien solo “llenar” de opinión y conocimientos todos los grupos de interés y todas las categorías del foro que hoy tiene el Socialmediamad (y no hablemos de las que se genererán en el futuro)? Obviamente no.
Es preciso socializar la generación del conocimiento, socializar el diálogo, distribuír las inquietudes para poder cubrir todos los temas relacionados con -en nuestro caso- los medios sociales.
Lo que tenemos entre manos es DEMASIADO GRANDE para una persona o hasta para un pequeño grupo de personas. Necesitamos abrir, compartir, llamar, DIVERSIFICAR la opinión y la inteligencia para realmente aprender.
A esto viene lo que a veces digo de “invitemos a gente que pueda aportar”o “distribuyamos por canales sociales como meneame.net lo que todos decimos aquí”; no es procelitismo ni una invitación a hacernos famosos, es simplemente la conciencia de saber que estos temas, de tan diversos y extensos, nos superan a todos...
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